“Cronica de una ruta”
¡Llegó el fin de semana! Abandonamos el quehacer cotidiano, la rutina, las calles populosas: “Grandes moles, de hormigón bien armado, que en el raso de la calle solo sombra están dando”.
Así los ví así los sentí:
“A cabalgar”.
Camino de “Mío Cid.
Primer festivo de marzo, mes ventoso por tierras alicantinas,
jinetes que cabalgan, mas de cincuenta son, sus ropajes, de cuero,
plenos de gloria y tesón.
Y van llegando…, a Santa Faz, los hidalgos que cabalgan,
a lomos de sus hierros, relucientes, troquelados…
En sus mentes, la ruta temprana: “Camino de Mío Cid”,
nobles de planta, los cascos sobre sus motos y,
el anhelo en la garganta.
Y salen… a la carretera, más de cincuenta son, hacia Castalla:
antigua frontera de almohades. Allí, una foto obligada. Reposo de
aguerridos bikers. Un castillo los saluda, banderas, almenas,
atrás quedan sus hazañas…
!Contra el viento los cincuenta!
Cerca, muy cerca esta, hacia Biar: sus calles sinuosas nos llevan
a su imponente castillo. Este nos habla de reconquistas
de tratados entre fronteras, de Cazorla y Almizra,
su miel, turrones y peladillas…
¡Las piedras se estremecen! ¡Curiosas las balconadas!
¡Por Dios sus cuestas…! Empinadas…nuestras monturas resbalan.
“Dicen que al anochecer
arden hogueras de aliagas,
colofón de su patrona:
Mare de Deú de Gracia”.
Más que hambrientos…. Ve, Banyeres, nuestra llegada.
Otro castillo nos saluda: su torre, del homenaje,
y su planta cuadrada.
¿Y como no…? Almorzamos. Nuestras barrigas repletas:
de papas, huevos chistorra, panceta…
“Y ríen beben y cantan
bikers de nueva templanza,
los cascos sobre sus motos,
la cerveza en la garganta”.
Un recuerdo a su castillo, vigía de un “San Jorge”
que, hacia el cielo se alza.
También sus piedras nos hablan:
“Dicen de un gran señor,
fiel y Cristiano Viejo,
que, de una mora se enamoró,
renunciando a tal privilegio”.
Al marchar…Salvas de arcabucería despiden a los cincuenta,
¿Quizás sean los tubos, de nuestras Harleys: “cerdas plateadas”,
al acelerar, así se me asemejan sus estruendos?
Más allá…, nos espera Villena. La del alto Vinalopó.
Nudo entre Castilla y el mar, por su enclave disputada
entre Castellanos y Almohades…
¡Por nosotros conquistada!
¡A poco…, de allí salimos! Por sus calles, sobre nuestras motos,
curiosos, no son los que faltan. Sobre nuestra piel tatuajes
curtidos por cien batallas.
¿Hay más…? Pues sí, hacia Sax, allí una nueva “pitanza”.
A “Dos Pasos” su brasería: los gazpachos, la ollita, las pelotas,
la sobremesa y la charla…
¡Ambiente de camaradería!
Mientras…, nuestras “cerdas” descansan.
Al caer la tarde…, otra fortaleza nos espera:
antigua tierra, Manchega, donde bravos castellanos
con sangre regaron sus piedras.
“Dicen que aquí, Don Artal,
una pedrada recibiera,
y su muerte hiciera presencia.
Sus huestes, retrocedieron,
a falta de gloria, y mucha pena”.
¡Mío Cid, que cerca!
Cansados…, se retiran los hidalgos que cabalgan.
¡OH! Los cuerpos doloridos. Atrás quedan las milenarias piedras,
lo inexorable del tiempo, las gestas…
“Y ríen beben y cantan…
¡Ay, que la tarde me embarga!
A lomos de nuestros hierros…
¡Y el retorno en la garganta!
Buena ruta… ¡Por Dios! Hasta la próxima, mis compañeros del alma.
Que ya, abril esta cerca y…,
¡La Santa Faz nos ampara!
No hay comentarios:
Publicar un comentario